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14 Oct, 2008 - 01:09 AM
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Fantasias sexuales: Verano Inolvidable Era un día bastante acalorado, unos 35 grados a la sombra, yo desgraciadamente me estaba pasando el verano en la ciudad sin poder disfrutar de la preciosa playa. La verdad es que aquello me molestaba mucho, yo había conseguido establecerme y ya tenía amigos para poder salir y pasármelo bien y también ya no podía ver a la chica con la que me había enrollado el verano anterior, la verdad es que no había sido nada del otro mundo, tan solo había acariciado, además de los normales besos y tocamientos, sus suaves pechos sin ropa, nada más. Pues bien yo acaté la nueva situación, no podía ser peor, todos mis amigos de la capital se habían marchado de vacaciones, tan solo quedábamos Andrea, Pedro, Lisa y Yo. Bien pensado no estaba mal dentro de lo que cabe, tal vez consiguiera aprovechar el verano después de todo. Era las 9 de la noche cuando sonó el timbre, era Pedro para que nos bajáramos a la calle, ya no hacía tanto calor y podíamos estar hablando en los bancos del jardín, yo no puse ninguna objeción, la verdad es que me estaba aburriendo mucho así que cogí las llaves (mis padres se habían marchado a cenar a un pueblecito cercano) y nos bajamos en dirección al jardín, allí nos sentamos y empezamos a charlar sobre cosas sin importancia. Andrea era una chica bastante agradable y bastante guapa también, era de mediana estatura a pesar de su edad, unos 20 años, tenía un físico impresionante, su medida de pechos era mucho más que aceptable para mi gusto, su cabello moreno largo la hacía aun mucho más bella. Esa tarde llevaba unos maravillosos pantalones cortos que empezaban casi a la altura de las ingles y dejaban ver unos muslos bronceados y suaves y daban a imaginar un maravilloso sexo. En la parte de arriba llevaba una camiseta de tirante que dejaba ver los tirantes de su sujetador. Lisa en cambio, era rubia y bastante alta, me sacaba una cabeza, era de ojos marrones pero profundos, más de una vez me había quedado perdido en ellos. Ella, al igual que Andrea también tenía buen cuerpo. Ella tenía unos pechos de buen tamaño pero no muy grandes, pero lo suplía con estar bien rectos. Hace unos años había estado totalmente colado por ella, pero como era de suponer ella eligió a otro chico más mayor y ahí se esfumaron todas las opciones de tenerla. Aún, en lo más profundo de mi corazón me sentía atraído por ella. Pues bien, todos nos sentamos y empezamos hablar sobre el verano tan interesante que nos íbamos a pasar, Pedro intentaba acercarse a Andrea pero a ella se le notaba incomoda por la proximidad de él así que se levantó y se sentó a mi lado empezando a ponerme excitado, mientras se sentaba me regaló una preciosa vista de su perfecto trasero y se recostó sobre mi hombro produciéndome una sensación rara y a la vez deliciosa, al momento empecé a notar que el volumen que había debajo de mis pantalones empezaba a aumentar considerablemente. Empecé a sentirme incomodo, yo vestía unos boxer y estos no oprimían mi levantamiento, ese momento Lisa vino a recostarse sobre mis piernas dejando caer su cara sobre mi esbelto paquete notando de lleno el apreciable volumen que este tenía. Yo me sentí bastante cortado, era normal, ahora pensaría que era un salido mental que no podía soportar que una chica se acercara a mí pero su reacción fue totalmente diferente, me miró y dejé escapar una sonrisa y se fue a acomodar encima de mi paquete sin que Pedro ni Andrea se percataran de lo que estaba sucediendo, ellos seguían discutiendo mientras yo, excitado más que nunca tenía a la chica que siempre había soñado apreciando el valor de mi paquete. Yo me sentía bastante cortado no sabía como reaccionar cuando empecé a notar que una mano me acariciaba el muslo y me subía por la entrepierna y empezaba a acariciar por encima de mi pantalón mi paquete de forma que ninguno de los demás se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Yo no aguantaba más, mi excitación estaba al máximo. Con mis manos empecé a acariciar sus grandes pechos y empecé a besarla suavemente en el cuello, ella poco a poco se encendía, y yo aproveché para darle aun más placer, así que sin dudar puse mi mano encima de su sexo y empecé a acariciarlo, en ese momento ella gimió y me dijo una cosa al oído que no entendí, pero yo seguía a lo mío, mientras le acariciaba los muslos y su sexo mi verga no paraba de aumentar, nunca la había visto de ese tamaño, parecía que mis pantalones largos iban a explotar. Ya no aguantaba más pero en ese momento ella metió la mano dentro de mi pantalón, yo la miré, quería saber que impresión le daba mi verga, puso una cara de sorpresa agradable y me dijo que era el doble que la de su novio, yo me sonrojé pero no tardé en meterle la mano dentro de sus pequeñísimos pantalones cortos y ambos empezamos a masturbarnos poco a poco, yo era bastante inexperto así que intenté imitar el ritmo de ella, un ritmo que me volvía loco y que me provocaría que me corriera más rápido de lo que yo esperaba. La masturbación y la excitación de estar haciéndolo delante de unos amigos y en la calle me ponía al máximo, no sabía cuanto tiempo iba a poder aguantar esta situación. Ella no paraba, se ve que al tener novio tenía mucha experiencia. Yo estaba al limite. Entonces ella se levantó y me dijo que nos fuéramos al patio que había en el interior de nuestro edificio y sin que los otros lo notaran nos fuimos allí. Llegamos allí, nos sentamos en una esquina, ella encima mía, sobre mi paquete que estaba a punto de estallar, este traslado en vez de relajarlo lo había puesto más a tono si es que eso era posible. Yo le metí las manos por debajo de su camiseta, empecé a tocar sus pechos, pero no podía besarlos así que pensé en quitarle la camiseta y empecé a ello, sorprendentemente ella seguía besándome y recorriéndome con sus manos, yo se la quité y poco después el sujetador quedándome delante de aquellos preciosos pechos, poco a poco empecé a besarla por el cuello mientras ella gemía dándome a entender que iba por buen camino, bajé mis manos a su trasero empezando a realizar movimiento que la subieron más a tono, entonces ya bajé y empecé a besarle los pechos y a chuparle los pezones, su ritmo de respiración aumentaba y me cogía del pelo para que no parara de hacérselo. Yo ya los había recorrido, besándolos, acariciándolos, chupándolos, lo que contribuía a que mi verga aumentara. Los acariciaba a la vez que los apretaba ligeramente lo que a ambos nos puso al máximo, iba a correrme de la excitación, además los movimientos que hacía encima de mi callado al moverse me habían aumentado la excitación. Yo pensé que mi parte había acabado así que le susurré al oído que era parte de darme ella placer a mí. Ella se lo tomó al pie de la letra y me metió de nuevo la mano dentro de los pantalones y empezó de nuevo a masturbarme, yo mientras no paraba de acariciarle los pechos, sabía que si seguía así era cuestión de minutos que me corriera. En ese momento paso lo más sorprendente de la noche. Ya no aguantaba más iba a correrme y así se lo dije, en ese momento ella me bajó los pantalones y me sacó mi verga de mis boxer. Ella se quedó alucinada, y que queréis que os diga, modestia aparte yo también, aquello debía alcanzar sin problemas los dieciocho centímetros, ella me miró como dudando que hacer con aquel pedazo sable. Quitándose las dudas de encima me cogió la verga con las manos y se la metió en la boca, tan solo podía meterse la mitad, el resto me lo agarraba con las manos. Empezó lentamente con lo que yo me encendí muy pronto, el parón me había enfriado un poco, ella con un ritmo paulatino comenzó y lamérmela de los testículos hasta el glande y darme besitos en él. Ella succionaba y yo gemía de gusto no podía evitarlo era la primera vez que me hacían una mamada y eso era memorable, ella a la vez que lamía aquellos 18 cms me miraba y me sonreía, sabía que estaba disfrutando y eso a ella le divertía. No pude parar de pensar en lo que estaba sucediendo. Para ser mi primera experiencia sexual no había estado nada mal, ¡ y yo quejándome de mi verano!, tal vez mi primer polvo no tardaría en llegar.
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