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Enviado por : Admin en Lunes, 10 Febrero, 2003 - 10:38
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Salud Sexual

Gonorrea


¿Qué síntomas presenta en la mujer?


En la mujer la infección se localiza en primer lugar en el epitelio columnar del endocérvix, originando un cuadro de endocervicitis y, al contrario que en el varón, los signos y síntomas no están bien definidos. La mayoría desarrolla signos muy discretos o inespecíficos, entre los cuales, los más frecuentes son leucorrea, disuria y prurito genital, pero puede ser asintomático en el 50% de los casos. La abundante supuración amarillo-verdosa y espesa que suele originarse en la cervicitis gonocócica puede pasar inadvertida por considerarse normal, dada la frecuencia de leucorrea producida por otras causas.

La localización del gonococo en la uretra femenina suele ser posterior a la afectación cervical; la infección se produce por las propias secreciones y origina un cuadro clínico de disuria, polaquiuria y tenesmo, en ocasiones clínicamente indistinguible de una cistitis. El orificio externo del conducto excretor de las glándulas de Bartholin permite la entrada del gonococo y provoca un cuadro clínico denominado bartolinitis. Aunque ésta puede constituir el síntoma inicial, suele ser secundaria a una cervicitis o uretritis gonocócica. El proceso, generalmente unilateral, puede ser tan agudo que obstruye el conducto excretor ocasionando un absceso muy doloroso, rojo y caliente al principio y fluctuante después, que puede abrirse espontáneamente.

Habitualmente, si el proceso inflamatorio no es muy intenso, es posible observar una secreción purulenta con abundantes gonococos por el orificio de la desembocadura de la glándula. La infección ascendente en la mujer es un problema grave, ya que entre el 10 y el 17% de los casos de gonococia femenina desarrollan salpingitis aguda, y el 20% de ellas tendrá problemas de esterilidad. La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) engloba los términos de endometritis, salpingitis y peritonitis, ya que es difícil diferenciarlas clínicamente, e incluso ocurren de manera simultánea. El gonococo participa etiológicamente de la EIP en un 40 ó 50% de los casos y puede producir cuadros agudos, subagudos y crónicos.


Existen factores en la mujer que pueden favorecer la infección ascendente, como alteraciones anatómicas o funcionales, cambios menstruales, utilización de anovulatorios orales y dispositivos intrauterinos. Los criterios clínicos para el diagnóstico presuntivo de la EIP son la aparición de fiebre con leucocitosis y aumento de la VSG; asimismo, suelen asociarse náuseas y vómitos. La paciente manifiesta leucorrea, disuria y metrorragias, con dolor anexial en la deambulación y en las relaciones sexuales.
La mayoría de los hombres infectados con gonorrea sienten quemazón al orinar y se caracteriza por una secreción blanco-amarillenta. Aunque generalmente la mujer no tiene síntomas, las que los presentan muestran secreción vaginal y posiblemente quemazón al orinar. También pueden tener dolor abdominal o sangrado anormal.
¿Cómo se diagnóstica esta enfermedad?

El diagnóstico se realiza examinando una muestra de secreción; o bien, a través de la orina obtenida en la primera micción de la mañana. En los homosexuales deben obtenerse además muestras anales y son también convenientes las faríngeas; en la mujer la más idónea es la cervical, debiéndose realizar también una extensión uretral y vaginal.

No se debe realizar sólo por criterios clínicos, sino que ha de procederse a la toma del exudado o supuración correspondiente para demostrar la presencia de N. gonorrhoeae. Para obtener la muestra en el varón se introduce una torunda fina de algodón comercial, de 2 a 4 cm en la uretra anterior, y se le imprime un giro enérgico para que se adhiera suficiente cantidad de exudado. En la mujer, tras la introducción del espéculo, se recoge la supuración endocervical mediante una torunda introducida también de 2-4 cm dentro del cérvix uterino. También la recogida de muestra se puede realizar con técnicas semejantes en el recto y en la faringe.

La tinción de Gram es el método de elección para el examen directo de las muestras. La observación de diplococos gramnegativos en el interior de los leucocitos polimorfonucleares establece el diagnóstico de gonococia en el varón y tiene una sensibilidad del 96%. Sin embargo, en la mujer la sensibilidad de la tinción es del 50-60%. El cultivo de la muestra es de gran utilidad, sobre todo en la mujer y en las extensiones procedentes del recto y faringe, por la gran variedad de flora, donde es relativamente frecuente el fracaso de la tinción de Gram.

El diagnóstico diferencial clínico de la uretritis gonocócica con la uretritis no gonocócica (UNG) es en ocasiones difícil, porque el paciente puede no precisar el período de incubación, por la escasez de sintomatología subjetiva u objetiva, e incluso porque al haber orinado recientemente, ha disminuido la supuración en la primera consulta. En todos los casos es importante que siempre se realice inmediatamente. La infección sintomática de la gonococia se localiza en la mucosa que haya servido de puerta de entrada al gonococo, produciendo especialmente cuadros clínicos no complicados de uretritis en el varón y cervicitis en la mujer. La rectitis y la faringitis se producen en ambos sexos relacionados con contactos sexuales anales o bucales. Por su parte, la conjuntiva del recién nacido se infecta durante el alumbramiento, al pasar por el canal del parto de la madre con infección gonocócica cervical, produciéndose una conjuntivitis gonocócica del recién nacido (oftalmia neonatorum). Desde un punto de vista clínico, la gonorrea en sus primeros estadios es parecida a la uretritis no especifica, pues la uretritis no gonocócica es de dos a tres veces más común que la gonorrea en la población general.

Continuación Gonorrea


 
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