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Deseo Sexual: Limitaciones
Enviado por : Admin en Domingo, 17 Agosto, 2003 - 01:20
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Tabúes y miedos que inhiben nuestra conducta sexual.
Este fenómeno se conoce como represión y puede ser un verdadero obstáculo para que los seres humanos tengamos una vida sexual satisfactoria, donde el deseo se pueda disfrutar verdaderamente al máximo.
Muchas veces, es debido a esta represión que nos da vergüenza hacer el amor, que no sabemos decir lo que nos gusta, e incluso puede llegar a causarnos fuertes temores, vergüenza o repulsión al acto sexual.
A pesar de los esfuerzos de la psicología y la sexología, estos patrones de conducta se mantienen en muchos de nosotros, y es común que exista una analogía entre el acto sexual y el pecado, o el acto sexual sólo como medio de reproducción.
Esta conducta no es siempre reprochable, pues cada cabeza es un mundo. Si tu actitud hacia el sexo es totalmente tradicional por convencimiento propio y además, tienes la suerte de que coincide con la de tu pareja, no hay porque buscar un cambio.
El cambio debe buscarse en el momento en que haya angustia o cuando no te sientas bien con tu relación sexual. El sentimiento de culpa o la vergüenza no combinan bien con el sexo, y lo más probable es que se deban a una educación muy represiva.
En tal caso, te preguntarás cómo hacer para poder franquear esas barreras que tú o tu pareja imponen.
Primero que nada, si sientes represión, debes empezar por analizar si verdaderamente tienes prejuicios sobre el sexo o si existen experiencias negativas. También es una ayuda revisar en qué piensas cuando haces el amor.
Una vez que has detectado tus tabúes, empieza a luchar contra ellos, pues sabrás que tales ideas preconcebidas no son más que eso, y que el sexo es algo maravilloso si se sabe disfrutar.
Ahora bien, si es tu pareja el que insiste en que eres muy convencional o que no te dejas llevar, debes primero revisar si estás de acuerdo, porque si no es así entonces deberás pedirle comprensión. Nadie tiene derecho a obligarte a cambiar tu actitud, si crees que es la correcta. Hablen y alimenten la comunicación, que es posible encontrar un término medio donde ambos concuerden.
De igual forma, si es tu pareja es represiva, debes hablar con ella, todos podemos cambiar y eliminar esos límites. Si te hacen daño, debes decirle para que juntos busquen una solución.
Por otro lado, si sientes mucha culpa relacionada con el sexo, debes intentar deshacerte de ella, porque la culpa no deja nada bueno. El sexo no es malo si se practica responsablemente y si se hace con el mutuo consentimiento.
Si estás en este proceso de cambio, es recomendable que involucres a tu pareja. Recuerda que el sexo es una cuestión de dos. La comunicación y el apoyo son verdaderos aliados en lo que a relaciones humanas se refiere.
Ten consciencia de que eliminar tus propios límites y cruzar fronteras es siempre un proceso largo, que no puede darse de la noche a la mañana, porque entonces no será profundo ni definitivo, si no que será únicamente aparencial.
Estamos hablando de que este proceso requiere paciencia y verdadero trabajo, pues debe existir una clara voluntad de querer esa transformación y liberarte un poco de esos temores que no te dejan sentir placer y entregarte libremente a la pasión.
Por último, si se te complica mucho, no te preocupes y busca la ayuda de un profesional. Los psicólogos y sexólogos hacen maravillas y pueden ayudar realmente cuando la represión está muy arraigada.
Así que si crees que lo necesitas, sigue nuestro consejo, pero hazlo a tu ritmo, pues no se trata de forzarte a hacer cosas que no deses o que no te gusten, si no que se trata de tu libertad y del derecho que tienes sobre tu cuerpo y tus deseos.
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